El impuesto es el que peor se entiende. La ganancia por vender acciones o ETF en bolsa mexicana paga 10% de ISR como pago definitivo, pero no sobre la ganancia nominal: el costo de adquisición se actualiza por INPC hasta el mes anterior al de la venta, y en tenencias largas eso reduce la base gravable de forma muy notoria — a veces hasta dejarla en cero. Los dividendos siguen una ruta distinta: una retención del 10% que es definitiva —y que no es el impuesto total del dividendo— y, en paralelo, un mecanismo de acumulación y acreditamiento en la declaración anual. Ese segundo mecanismo puede producir un saldo a favor estimado, pero no lo hace siempre ni para todos: depende de tus demás ingresos del ejercicio, de contar con la documentación fiscal válida y de la validación del SAT. El detalle se calcula en la calculadora de dividendos.
Con dividendos del extranjero conviene ir con más cuidado todavía: lo que te llega tras la retención de origen y el 10% que enteras en México es una cifra previa a la declaración anual, porque esos dividendos deben acumularse y el impuesto pagado fuera se acredita únicamente dentro de los límites y requisitos aplicables.
Las comisiones y el diferencial cambiario deciden la otra mitad. Comprar un ETF del S&P 500 por el SIC o abrir cuenta con un bróker extranjero no es la misma operación en costo, ni en obligaciones fiscales, ni en quién calcula tu impuesto: en la ruta mexicana lo hace el intermediario, en la extranjera lo haces tú. Y la inflación se lleva lo que quede: un rendimiento nominal del 10% con inflación del 4% no es un 6%, se calcula dividiendo, no restando.
Todas las herramientas de este grupo son gratuitas, no piden registro y funcionan en el celular. Cada una dice de dónde salió cada número, con qué fecha se verificó y qué parte del cálculo es una estimación.