Qué mide el IMC y qué no mide
El índice de masa corporal divide el peso en kilogramos entre el cuadrado de la estatura en metros. Una persona de 70 kilogramos y 1.70 metros tiene un IMC de 24.2, dentro del rango que la Organización Mundial de la Salud considera normal (18.5 a 24.9).
La fórmula nació como herramienta estadística para comparar poblaciones, no para diagnosticar individuos, y esa distinción sigue siendo importante. El IMC no distingue entre músculo y grasa, así que sobreestima el riesgo en personas muy musculosas. Tampoco considera dónde se acumula la grasa, y la grasa abdominal es la que más se asocia con riesgo cardiovascular y metabólico. En adultos mayores, donde la masa muscular baja de forma natural, puede subestimar el exceso de grasa.
Por eso en la práctica clínica se combina con otras medidas: la circunferencia de cintura, el índice cintura-cadera y, cuando hace falta, la composición corporal medida por bioimpedancia o densitometría. Como primer tamizaje el IMC sirve; como conclusión, no.
Metabolismo basal y gasto energético total: la diferencia
El metabolismo basal es la energía que tu cuerpo consume en reposo absoluto para mantener funciones vitales: respiración, circulación, temperatura corporal y actividad celular. Se estima con ecuaciones como Harris-Benedict revisada o Mifflin-St Jeor, que combinan peso, estatura, edad y sexo.
El gasto energético total suma a ese basal la actividad física, el efecto térmico de los alimentos —la energía que gastas digiriendo— y los movimientos no deportivos del día. En una persona sedentaria el basal representa entre el 60% y el 70% del total; conforme sube la actividad, esa proporción baja.
Todas estas ecuaciones tienen un margen de error típico de alrededor del 10% frente a la calorimetría indirecta, que es el método de referencia. Eso significa que la cifra que devuelve una calculadora es una hipótesis razonable de partida, no un objetivo exacto: lo correcto es usarla, observar cómo evoluciona el peso durante varias semanas y ajustar.
- Sedentario: gasto total ≈ basal × 1.2
- Actividad ligera (1-3 días por semana): basal × 1.375
- Actividad moderada (3-5 días): basal × 1.55
- Actividad intensa (6-7 días): basal × 1.725
- Actividad muy intensa (trabajo físico o doble sesión): basal × 1.9
Cómo se calcula la fecha probable de parto
La regla de Naegele suma 280 días —exactamente cuarenta semanas— al primer día de la última menstruación. La forma abreviada que se usa a mano consiste en restar tres meses a esa fecha y sumarle siete días y un año.
La regla asume ciclos regulares de 28 días con ovulación alrededor del día 14. Cuando el ciclo es más largo, la fecha real de concepción se corre y la estimación se adelanta de más; cuando es más corto, ocurre lo contrario. En ciclos irregulares la desviación puede ser de semanas.
Por eso la datación por ultrasonido del primer trimestre, que mide la longitud céfalo-caudal del embrión, es más precisa y es la que usa el personal médico para fijar la edad gestacional oficial. La calculadora sirve para orientarte entre consultas y para entender en qué semana y trimestre te encuentras, no para sustituir esa datación.
Cuánta agua necesitas realmente al día
La referencia más usada en adultos sanos ronda los 35 mililitros por kilogramo de peso corporal al día. Para una persona de 70 kilogramos eso da unos 2.45 litros, y para una de 55 kilogramos, unos 1.9 litros.
Esa cifra incluye el agua contenida en los alimentos, no sólo la que se bebe: frutas, verduras, sopas y caldos aportan una parte considerable del total. También sube con el ejercicio, el calor, la altitud, la fiebre y la lactancia.
Hay condiciones —insuficiencia cardiaca, enfermedad renal crónica avanzada, algunos tratamientos— en las que el líquido se restringe por indicación médica, y ahí la regla general no aplica. Para el resto, la sed y el color de la orina siguen siendo los indicadores prácticos más confiables del día a día.
Las herramientas clínicas: para verificar, no para decidir
Cuatro de las calculadoras de esta sección son de uso hospitalario y merecen una advertencia explícita. La de goteo convierte volumen y tiempo en gotas o microgotas por minuto usando el factor del equipo de infusión. La de tasa de filtrado glomerular aplica la ecuación CKD-EPI y clasifica el resultado en los estadios de enfermedad renal crónica de las guías KDIGO. La de presión arterial media calcula la PAM a partir de sistólica y diastólica. La de PaFi divide la presión arterial de oxígeno entre la fracción inspirada y clasifica el resultado según los criterios de Berlín.
Ninguna de las cuatro sustituye el protocolo de tu institución ni la indicación médica. Sirven para comprobar rápidamente un cálculo hecho a mano, para estudiar y para no depender de la memoria en un turno largo. Cada página cita la fuente de la fórmula para que puedas contrastarla antes de aplicarla.
Si el resultado que devuelve la herramienta no coincide con el que esperabas, la hipótesis correcta es que uno de los dos datos de entrada está mal, no que el paciente esté fuera de rango. Revisa unidades antes que nada: es el origen de la mayoría de las discrepancias.
Privacidad: por qué estos datos no salen de tu navegador
Los datos de salud son especialmente sensibles y la ley mexicana los trata como tales. Por eso todos los cálculos de esta sección ocurren en tu dispositivo: nada de lo que escribes se envía a un servidor, se almacena ni se usa para segmentación publicitaria.
Es la misma política que aplicamos en el resto del sitio para lo que escribes en cualquier calculadora, pero aquí la hacemos explícita porque el tipo de dato lo justifica. Puedes cerrar la pestaña y no queda registro de tu peso, tu estatura, la fecha de tu última menstruación ni ningún parámetro clínico que hayas introducido.